viernes, 7 de noviembre de 2025

Bitácora Roja. Parte XXVII - Una cena a la luz de las ideas:

 Bitácora Roja. Parte XXVII - Una cena a la luz de las ideas:


"Por Tori, por Pino... y por nosotros."

El restaurante tiene ese aire sofisticado que Oli siempre encuentra un poco excesivo, pero Gero insiste en sorprenderla de vez en cuando. La mesa está decorada con una pequeña vela que arroja sombras danzantes sobre sus rostros. Gero juguetea con el borde de su copa de vino, mientras Oli lo observa con una mezcla de diversión y ternura.

-"No puedes evitarlo, ¿verdad?"- dice ella, sonriendo. -"Incluso aquí, estás pensando en tus robots."-

Gero la mira y sonríe con una mezcla de culpa y orgullo.

-"¿Qué puedo decir? Hoy los drones me dieron un poco de esperanza.”- confiesa el doctor. -”Estuvimos probando una nueva inteligencia de enjambre, y por fin parece que se están coordinando como quería. Si todo sale bien, podremos usarlo en sistemas de búsqueda y rescate."-

-"Búsqueda y rescate."- repite Oli, con tono escéptico, inclinándose hacia adelante. -"Gero, sabes tan bien como yo que la Red Ribbon no tiene interés en salvar vidas. Todo eso terminará siendo usado para rastrear enemigos o desplegar armas con mayor precisión."-

-"Lo sé, Oli."- responde él, dejando la copa sobre la mesa. -"Pero también sabes cómo son las cosas. Aquí tenemos los recursos, el equipo, la libertad de investigación... al menos más libertad de la que tendríamos fuera. Si intentáramos hacer esto por nuestra cuenta, estaríamos lidiando con políticos o corporaciones que solo buscan lucro."-

-"¿Y qué diferencia hay?"- dice ella, alzando una ceja. -"El ejército tampoco busca el bien común, Gero. No digo que sea fácil, pero a veces siento que estamos usando nuestras capacidades para alimentar algo que detestamos."-

Gero suspira, observándola con una mezcla de admiración y resignación.

-"Sé cuánto te pesa todo esto, Oli.”- le responde. -”Pero no creo que sea tan sencillo como irnos. Si lo hacemos, ¿quién va a impedir que usen nuestro trabajo de formas aún peores? Prefiero estar aquí, al menos para tener algo de control."-

Ambos desvían sus miradas, sintiendo una culpa creciente en cada uno.

-"Hablemos de algo más."- dice ella, cambiando el tema con una sonrisa ligera. -"Hoy Tori y yo tuvimos una discusión interesante."-

Gero suelta una risa breve.

-"¿Otra vez? ¿Qué hizo esta vez? ¿Nos llamó hipócritas o habló de cómo el mundo adulto no tiene remedio?"- pregunta risueño. -”¿O solamente quiere un nuevo teléfono?”-

-"Un poco de todas."- responde Oli, rodando los ojos con afecto. -"Pero esta vez fue más incisiva. Dijo que si realmente quisiéramos hacer una diferencia, deberíamos dejar la milicia y abrir un laboratorio independiente."-

Gero frunce el ceño, reflexionando.

-"Tori tiene esa forma de ir directo al corazón de las cosas, ¿verdad? Aunque, siendo justos, no creo que entienda del todo las implicaciones de lo que dice.”- comenta el científico. -”¿Cómo avanzaríamos sin un presupuesto estable? ¿Y qué pasaría si alguna corporación se enterara de nuestros proyectos?"-

-"Lo sé."- dice Oli, suspirando. -"Pero no puedo evitar pensar que tiene un punto. Quizá hemos pasado tanto tiempo justificando lo que hacemos que nos hemos olvidado de por qué empezamos."-

Gero sonríe con ironía.

-"Eso es tan Tori”- dice con el orgullo de padre reflejado en sus ojos. -”Siempre cuestionando, siempre exigiendo más. Me recuerda tanto a ti cuando eras más joven."-

Oli sonríe, pero su expresión cambia al recordar.

-"Tori tiene razón en muchas cosas, pero también me preocupa su idealismo.”- dice con cierto pesar su madre. -”Está en esa etapa donde todo es blanco o negro. Me gustaría que entendiera que a veces el gris es lo único que tenemos."-

-"Y luego está Pino."- dice Gero, cambiando de tema con un toque de alivio. -"Tan distinto a Tori, pero igual de complicado a su manera. ¿Te contó lo que pasó en su último despliegue?"-

Oli asiente, su mirada volviéndose seria.

-"Sí. Lo vi tan... cansado.”- dice con angustia. -”Sé que quería ser soldado para marcar la diferencia, pero siento que el ejército lo está endureciendo más de lo que esperaba."-

-"Es como si estuviera luchando contra dos guerras."- añade Gero, pensativo. -"Una contra el enemigo, y otra dentro de sí mismo.”-

Oli niega suavemente.

-"No podemos vivir su vida por él, Gero.”- dice la mujer.

-”No sé si debería haberlo apoyado cuando decidió enlistarse."- se lamenta el padre.

-”Pero sí podemos ser su refugio.”- interviene con una sonrisa melancólica. -”Aunque no lo diga, creo que nuestras conversaciones le recuerdan que todavía puede ser humano en medio de todo esto."-


El camarero regresa con los platos principales, dejando ante ellos un guiso fragante que llena el aire con su aroma especiado. Ambos agradecen y se sumergen en la comida por un momento, saboreando el silencio.

-"¿Te acuerdas de cuando decidimos casarnos?"- pregunta Gero de repente, con una chispa en los ojos.

Oli suelta una risita.

-"¿Cómo olvidarlo? Estábamos en ese laboratorio minúsculo, rodeados de papeles y partes de robots.”- sonríe ella, radiante. “Tu gran declaración fue interrumpida por una explosión de ácido."-

-"¡Y tú dijiste que sí mientras tratábamos de apagar las llamas!"- añade Gero, riendo. -"Supongo que eso dice mucho de nuestra relación, ¿no?"-

-"Que somos un desastre."- bromea ella, pero su mirada se suaviza. -"No importa cuántas dudas tenga sobre lo que hacemos, Gero. Siempre sé que tomé la decisión correcta contigo."-

Él le toma la mano, su tacto cálido y firme.

-"Y yo contigo, Oli.”- él la mira a los ojos. -”A pesar de todo, siempre supe que juntos podríamos hacer algo bueno. Quizá no ahora, pero algún día."-

-"Por Tori, por Pino... y por nosotros."- murmura Oli.

-"Y por el mundo."- añade Gero, aunque en el fondo no puede evitar preguntarse si alguna vez tendrán el valor de dejar el gris para encontrar su verdadero propósito.


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