Bitácora Roja. Parte XXVI - El éxodo de la razón:
Entrada 27: Fecha: [Confidencial]
Hoy, he visto el fin de todo lo que una vez creí invulnerable. Las imágenes que llegaron al laboratorio desde la base principal no dejan lugar a dudas: el ejército de la Red Ribbon ha sido aplastado, y con él, casi todo lo que valoraba.
Las transmisiones comienzan con un niño, un pequeño de cabello alborotado que no aparenta más de doce o trece años. No puedo entenderlo al principio; no tiene sentido que un niño sea el origen de tanta destrucción. Pero lo es. Ese pequeño demonio se mueve como una fuerza de la naturaleza, derribando soldados entrenados con la facilidad con la que uno aparta una hoja en el camino.
Veo a Black en las grabaciones. Tan firme, tan decidido. Grita órdenes para reorganizar las líneas defensivas, pero todo es inútil. En un instante, cae abatido por el niño a pesar de usar un Battle Jacket de última generación. No hay honor en su muerte, ni gloria. Solo una tragedia más en una lista que parece interminable.
Pero lo que viene después me destroza. Pino, mi hijo, aparece en pantalla. Está ayudando a un grupo de soldados heridos a alejarse de la línea de fuego. Lo observo con orgullo durante unos segundos fugaces. Su valentía, su humanidad, todo lo que quise enseñarle... Y luego ocurre.
Una explosión. Una más de tantas, pero esta vez, la cámara capta todo. Pino es lanzado por los aires como un muñeco roto. El polvo y el humo lo envuelven. La transmisión pierde el enfoque, pero no importa. Sé lo que significa.
Rebobino el video una y otra vez, buscando una señal, algo que me diga que está bien, que ha sobrevivido. No lo encuentro.
La muerte de Pino debería ser el punto final, pero la tragedia no se detiene ahí. Oli, mi esposa, estaba cerca del hangar cuando ocurrió otra explosión. Las cámaras la captan justo antes de que todo se venga abajo. Su silueta desaparece entre los escombros, y un grito ahogado escapa de mi garganta.
Las grabaciones muestran más que solo muertes. Veo la deserción de Violet, llevando todo el dinero del ejército que es capaz de cargar. La estrategia de Silver, asesinando a un compañero para escapar de la condena a muerte a la que estaba sentenciado. La moral desmoronándose junto con los muros de la base. Y finalmente, el niño. Ese maldito niño, dejando la base como si nada hubiera pasado, como si no hubiera destruido vidas enteras.
Reizoku intenta consolarme, pero no hay palabras que sirvan. Todo lo que construí, todo lo que creí, ha sido reducido a cenizas. Y en esas cenizas, solo queda el dolor.
Entrada 28: Fecha: [Confidencial]
Hoy he cruzado una línea que juré nunca traspasar. Oli y Pino están aquí, frente a mí, pero no como los recordaba.
Cuando Reizoku y yo llegamos al lugar donde habían trasladado sus cuerpos, me enfrenté a lo inevitable. Oli estaba apenas aferrada a la vida, sus heridas eran tan graves que los médicos la habían dado por perdida. Pino, mi hijo, ya no respiraba.
Me niego a aceptar la muerte como un límite. No puedo perderlos a ambos. Con una determinación que roza la locura, llevo sus cuerpos al laboratorio. Los equipos que antes usé para innovar y crear ahora se convierten en herramientas de desesperación.
Oli es mi prioridad. Sus heridas son extensas, pero su cuerpo responde. Con cada implante que coloco, siento que me alejo más de ella, pero es el único camino. Le doy una nueva vida, una que no pedí ni deseé, pero que es necesaria. Cuando abre los ojos y la veo despertar, un extraño alivio me invade. Pero ella no es la misma. Su mirada, su tono, su esencia... algo falta, algo ya murió.
Pino, en cambio, no regresa. Por más que intento, su cuerpo no responde. Es demasiado tarde. El frío de su piel me lo recuerda a cada segundo, pero sigo intentándolo, como si pudiera revertir lo irreversible.
Reizoku me observa en silencio. No me juzga, pero tampoco me apoya. Su lealtad está conmigo, pero incluso él sabe que esto no es más que una obsesión.
Hoy he perdido a mi hijo para siempre, pero he salvado a mi esposa de una manera que no puedo explicar ni justificar. Me siento vacío, traicionado por el mismo conocimiento que siempre me dio poder.
Y ahora, el laboratorio no es un lugar de progreso. Es un mausoleo.
Entrada 39: Fecha: [Confidencial]
Hoy asistí a una ceremonia en la que el ejército Red Ribbon rindió honores al coronel Green. Póstumamente, claro. Pino, mi hijo, cuya valentía no fue suficiente para salvarlo de un destino cruel, fue condecorado como un héroe caído. Una medalla. Eso es todo lo que queda de él.
Oli estuvo a mi lado durante la ceremonia. Mi Oli... pero no del todo. A pesar de las mejoras tecnológicas que la mantienen viva, noto que algo esencial en ella se ha desvanecido. Su voz es la misma, pero sus palabras carecen de la calidez que una vez llenó mis días. Quizá soy yo quien ha cambiado.
Tori estaba ahí también, con una expresión que mezclaba orgullo y dolor. Es demasiado joven para cargar con esto. Mi hija, la última chispa de humanidad que me queda, fue quien sostuvo mi mano cuando las lágrimas amenazaron con traicionarme. No lloré. No podía permitírmelo frente al general White.
White es ahora el líder de lo que queda del ejército Red Ribbon. Su porte es imponente, su autoridad indiscutible. Fue él quien entregó la medalla en honor al coronel Green. Al final de la ceremonia, White me pidió un momento a solas.
Hablamos del niño. Goku, así lo llamó. Una criatura que parece estar más allá de la lógica, de la naturaleza. White me describió cómo destruyó a Buyon, Metálico y al resto del ejército sin esfuerzo, y en sus palabras no encontré más que una fría aceptación de nuestra derrota.
Le respondí lo que esperaba oír: que seguiría trabajando para restaurar el poder del ejército Red Ribbon. Pero en mi interior, algo se quebró. No por lealtad a este ejército en ruinas, sino por lo que ese niño me arrebató. White cree que puedo ser una herramienta para su causa, pero yo tengo mis propios motivos.
Hoy, mientras sostenía esa medalla inútil en mis manos, hice un juramento silencioso. No permitiré que la muerte de mi hijo sea en vano. No descansaré hasta que ese niño, Goku, pague por todo lo que nos ha quitado.
Entrada 45: Fecha: [Confidencial]
El laboratorio ha vuelto a llenarse de vida, aunque sea de una manera macabra. Hoy he dado el primer paso hacia lo que considero mi verdadera obra maestra.
He iniciado la creación de un androide. Lo he llamado 16, por su número de serie. Su diseño es una réplica de Pino, mi hijo. Cada detalle ha sido meticulosamente trabajado: su rostro, su complexión, incluso su voz. Pero no es solo un homenaje. Es un arma.
Oli vio al prototipo de 16 por primera vez hoy, y su reacción fue... devastadora. Se horrorizó al darse cuenta de lo que había hecho. Me acusó de profanar la memoria de Pino, de reemplazarlo con una máquina que nunca podrá ser él.
No lo entiende. Esto no es solo venganza; es justicia. Es la única manera de equilibrar la balanza.
Sus palabras me hirieron más de lo que estoy dispuesto a admitir. Después de una acalorada discusión, Oli tomó una decisión que jamás pensé posible. Me abandonó. No sé a dónde, pero tampoco la detuve.
Este es el precio de mi determinación, lo sé. Pero no hay vuelta atrás. He perdido a mi esposa y a mis hijos, pero he ganado algo más: una herramienta poderosa, un reflejo de mi hijo que cumplirá la misión que yo mismo no puedo completar.
Le he dado libertad de pensamiento, una capacidad ilimitada de decisión que lo diferencia de los soldados mecánicos que el ejército ha intentado producir en el pasado. Sin embargo, su propósito principal es claro y no admite cuestionamientos: destruir al llamado Goku.
16 está listo. Mi creación. A partir de ahora, mi vida no será otra cosa que la culminación de esta venganza. Aunque el costo sea mi alma, no me detendré.
Entrada 51: Fecha: [Confidencial]
Hoy he cruzado un umbral del cual no hay retorno. La base principal de la Red Ribbon, lo que queda de ella, ya no es mi hogar ni mi refugio. Tampoco lo es este ejército. Los pocos recursos que aún quedaban han sido tomados por un nuevo "líder": Silver.
Me enteré por Reizoku, siempre tan eficiente en sus investigaciones. Silver no sólo derrotó al comandante White, lo humilló públicamente y lo ejecutó para consolidar su dominio. Al parecer, no perdió tiempo en desmantelar las jerarquías existentes. Es un hombre peligroso, no por su fuerza, sino por su ambición y su falta de escrúpulos.
Reizoku me urgió a mantenerme alejado, y por primera vez en mucho tiempo, decidí escuchar. He trasladado mi trabajo a un laboratorio remoto, lejos de las intrigas del ejército y de cualquier interferencia. Es un espacio rudimentario en comparación con las instalaciones de la base principal, pero es mío. Aquí tengo la libertad de continuar mis investigaciones sin distracciones.
A medida que desempacaba mis equipos y herramientas, sentí una extraña mezcla de alivio y vacío. Ya no tengo que rendir cuentas a nadie, pero tampoco hay quien me mire con aprobación o quien cuestione mis decisiones. Estoy solo con mi propósito.
Mientras ordenaba los documentos, encontré una fotografía de mi familia. Era de antes de que las tragedias destruyeran lo nuestro. Me pareció un eco lejano de lo que alguna vez tuve. No puedo evitar pensar en cómo he llegado a este punto. Pero la venganza, ese fuego insaciable, me consume más que el dolor.
Mi prioridad ahora es aislarme y trabajar. El laboratorio está equipado para desarrollar mis ideas más audaces, las que nunca habría podido realizar bajo la supervisión del ejército. Aquí, lejos de todos, puedo construir las armas necesarias para cumplir mi propósito.
No importa cuánto tiempo tome. Mi objetivo no ha cambiado: Goku debe pagar.
Entrada 69: Fecha: [Confidencial]
He visto a mi hija Tori por última vez.
El encuentro fue breve, tenso, pero inevitablemente significativo. Reizoku organizó un punto de encuentro neutral, en un pequeño pueblo lejos de mi laboratorio. Por un momento, al verla entrar, casi creí que todo podría volver a ser como antes.
Tori ha cambiado. Es una mujer ahora, fuerte y decidida, pero su rostro lleva las cicatrices invisibles de nuestras pérdidas. Me dijo que está casada, que espera un hijo. Sus palabras fueron un golpe inesperado, llenándome de una alegría fugaz, rápidamente opacada por la realidad.
No fue una visita de reconciliación. Tori vino con un propósito claro: pedirme que abandone mi vida de venganza. Me rogó que deje atrás al ejército Red Ribbon, que busque algo más, algo que aún pueda salvar lo que queda de mi humanidad.
Sus palabras resonaron profundamente, pero no podían cambiar lo que soy ahora. Mi camino está decidido. Le expliqué que no puedo detenerme, no cuando estoy tan cerca de lograr algo que trascenderá todo lo que hemos perdido. Mis palabras la hirieron, lo vi en sus ojos.
Tori lloró, no lágrimas de rabia, sino de resignación. Me dijo que no podía permitirme ser parte de la vida de su hijo, que no quería que el odio que me consume tocara a su familia. Fue entonces cuando supe que este era el final.
Nos abrazamos, un gesto que se sintió más como un adiós que como un acto de reconciliación. Al verla marcharse, sentí un dolor que no había experimentado desde la muerte de Pino. Pero esta vez, fue diferente. Esta vez, yo fui quien provocó la pérdida.
De vuelta en el laboratorio, Reizoku intentó consolarme, pero no había palabras que pudieran llenar el vacío. Me sumergí en mi trabajo, buscando distraerme con planos y diseños. He perdido a Tori, pero mi misión sigue intacta.
Algún día, cuando mi tarea esté completa, el mundo entenderá que mis sacrificios no fueron en vano. Aunque mi familia me haya abandonado, mi legado será eterno.
Entrada 78: Fecha: [Confidencial]
Hoy he activado a los androides 17 y 18.
Reizoku y yo habíamos trabajado años atrás en su diseño. Estas creaciones fueron el pináculo de nuestra colaboración: humanos transformados, mejorados hasta alcanzar el límite de lo que la ciencia puede ofrecer.
A medida que los activo, observo los rastros de su humanidad con un interés casi clínico. ¿Saben quiénes eran? ¿Recuerdan algo de su vida anterior? ¿Odian lo que les he hecho? Me pregunto si alguna vez podré controlar completamente esas incógnitas, o si terminarán siendo un error que pagaré caro.
Sin embargo, no puedo negar la emoción de verlos en funcionamiento. 17 y 18 son creaciones magníficas, perfectas en su diseño y propósito. He introducido modificaciones en sus sistemas, integrando componentes que podrían ser útiles en un proyecto futuro. Algo mucho más grande que ellos, que yo, que todo lo que alguna vez fue el ejército Red Ribbon.
Con Reizoku ya fallecido, el peso de continuar cae únicamente sobre mis hombros. Estos androides representan una evolución, tanto en mi capacidad técnica como en mi determinación. Sin embargo, no son perfectos. Sus personalidades humanas persisten, como un eco residual de lo que fueron antes de ser mejorados. Esa chispa de autonomía podría ser peligrosa.
Por ahora, han vuelto a su letargo. Los mantendré inactivos hasta que su utilidad sea absolutamente necesaria. No puedo arriesgarme a que su autonomía se convierta en rebeldía. Cada vez estoy más convencido de que el control absoluto es una ilusión peligrosa, pero aún así, sigo buscando perfeccionarlo.
A veces me pregunto si Reizoku estaría de acuerdo con estas decisiones. Pero esa voz de duda siempre queda ahogada por la certeza de mi objetivo final. Todo esto es necesario. Todo esto es justo.
Entrada 98: Fecha: [Confidencial]
Hace poco, obtuve un objeto que podría cambiarlo todo: el cetro de un chamán llamado Maloja, proveniente de Villa Jingle. No suelo prestar atención a los rumores y supersticiones, pero los informes sobre este objeto llamaron mi atención. La piedra incrustada en el báculo, según los lugareños, tiene propiedades místicas, algo que a primera vista parecía un absurdo.
Sin embargo, al analizarla bajo microscopios y espectrómetros, descubrí algo extraordinario: se trata de un cúmulo inmenso de Wheeloita. Sus propiedades parecen desafiar incluso las leyes de la termodinámica.
Mis experimentos iniciales han confirmado que la Wheeloita podría ser la clave. Es fascinante, pero también peligrosa. En el laboratorio, he tomado precauciones extremas para evitar que se desestabilice.
Con este descubrimiento, he comenzado a trabajar en un nuevo proyecto: un androide completamente robótico y alimentado por esta piedra, con un diseño basado en mi fiel pero fallecido asistente, Reizoku. Será una creación diferente a todo lo que he hecho hasta ahora, un híbrido perfecto entre ciencia y lo que algunos llamarían magia.
Sé que muchos dirán que es dar un paso atrás en los androides de base humana, pero a veces hay que reevaluar el pasado para dar el próximo paso.
A medida que avanzo en este proyecto, no puedo evitar sentir curiosidad. Esta piedra, esta energía, es como un abismo que me llama a profundizar más y más. Incluso en mis sueños, veo su luz pulsante, como si tuviera vida propia.
No puedo permitir que la duda o el miedo me detengan. Estoy demasiado cerca de algo grande. Algo que cambiará el mundo para siempre.
Entrada 109: Fecha: [Confidencial]
Hoy he recibido la noticia que temía más que a la misma muerte: Tori y su esposo han sido asesinados.
Un robo a un banco, dijeron. Un simple atraco en el que una banda criminal descontrolada, decidió convertir un día ordinario en una masacre. Tori y su esposo estaban en el lugar incorrecto, en el momento equivocado. Sus cuerpos quedaron atrapados en la lluvia de balas que un desgraciado disparó sin piedad.
Al enterarme, sentí que algo dentro de mí se rompía definitivamente. Pensé que ya había conocido el límite del sufrimiento, pero este golpe me ha llevado a un abismo que nunca creí posible. La idea de que mi última conexión verdadera con Oli y Pino haya sido arrebatada por un acto de violencia tan banal me resulta insoportable.
No tengo interés en conocer a mi nieto, que terminará en un orfanato. No al menos hasta que mi venganza esté culminada. Luego, podremos rehacer nuestras vidas.
No puedo evitar pensar en las palabras de Tori durante nuestro último encuentro: “Deja el odio, padre, o te consumirá por completo.”
Pero el odio es lo único que me mantiene vivo.
Entrada 126: Fecha: [Confidencial]
Me he convertido en algo más que humano.
Tras semanas de preparación, decidí someterme al procedimiento que he planeado durante tanto tiempo. Mi cuerpo ya no es el mismo. Gracias a los avances que desarrollé junto a Reizoku, y a las propiedades de la piedra del báculo de Maloja, ahora soy un híbrido de carne y máquina.
El androide 19, fiel a mis instrucciones, fue el encargado de realizar el procedimiento. Su precisión quirúrgica, potenciada por las mejoras que le introduje, me permitió conservar mi cerebro intacto, protegido por un cuerpo que no conoce límites ni desgaste. He abandonado las fragilidades de la carne, esas que permitieron que el mundo me golpeara una y otra vez.
Mientras el proceso se llevaba a cabo, experimenté un momento de duda. No porque temiera la muerte, sino porque me pregunté si esto realmente me acercaría a mi objetivo. ¿Acaso estoy traicionando mi humanidad al hacer esto? ¿O estoy trascendiéndola?
El dolor fue inmenso, pero pasajero. Al despertar, lo primero que hice fue observar mis nuevas manos: frías, pero perfectas. Ya no siento el agotamiento de antes. Mi mente es más clara, más eficiente. Estoy preparado para continuar mi trabajo, sin distracciones, sin debilidades.
He comenzado a modificar los sistemas de mis instalaciones, ahora operadas exclusivamente por la inteligencia artificial que diseñé para asistir mis proyectos. Ya no necesito asistentes humanos. Tampoco los quiero.
Todo esto es por un propósito: terminar lo que comencé. El odio, la pérdida, el dolor, son combustible para mi misión. Goku, el responsable de la destrucción de mi vida y del ejército Red Ribbon, sigue siendo mi verdadero objetivo.
Entrada 337: Fecha: [Confidencial]
He muerto. Mi androide 19 también. Pero mis creaciones, los androides 16, 17 y 18, se han escapado de mi control. Sin embargo, mi computadora sigue funcionando, trabajando en mi proyecto final: Cell.
Este será mi obra maestra, un ser creado a partir de las células recolectadas por mis robots espías a lo largo de los años. Goku, Vegeta, Piccolo, el que llaman Freezer, entre otros… todos ellos contribuirán, sin saberlo, a la creación del ser perfecto.
El proyecto aún está incompleto, pero no importa. Mi computadora principal tiene instrucciones claras para seguir adelante, incluso en mi ausencia. Cell será la culminación de mi genio, el arma definitiva contra Goku y cualquier otro que se interponga en mi camino.
He dejado atrás todos los vestigios de mi humanidad. Mi hija, mi esposa, incluso mis aliados de antaño… todos están muertos o me han abandonado. Pero no me importa. Mi vida ha llegado a su fin, pero mi trabajo continúa.
Esta es mi última entrada. El resto de mi historia será escrita no con palabras, sino con la sangre de mis enemigos.
Fin del diario del Doctor Gero.