martes, 28 de octubre de 2025

Bitácora Roja. Parte XXV - Proyecto para renacer:

 

Bitácora Roja. Parte XXV - Proyecto para renacer:


“Entonces, comandante, tienes mi lealtad.”

La oficina de Silver está bañada en una luz tenue, proveniente de un único foco en el techo. El comandante está sentado detrás de un escritorio robusto, con papeles desordenados y un mapa de la región lleno de marcas y tachaduras. Frente a él, el Capitán Dark, con su uniforme ajustado sobre su voluminoso cuerpo, espera en silencio mientras Silver repasa un informe.

-”No es sostenible.”- dice Silver finalmente, dejando caer el papel sobre el escritorio. -”Estamos perdiendo soldados y recursos. Si seguimos así, desapareceremos antes de que alguien siquiera recuerde quiénes somos.”-

Dark asiente lentamente, cruzándose de brazos.

-”Podemos hacer lo que hacíamos antes.”- dice el gordo. -”Conquistar territorios. Hacerles recordar que aún estamos aquí.”-

Silver niega con la cabeza, su expresión severa.

-”¿Y arriesgar todo en una jugada precipitada? ¿Con las facciones del ejército todavía dispersas?”- responde el comandante. -”No olvidemos que hay gente como ese niño que nos diezmó la última vez. No podemos permitirnos ese lujo, Dark.”-

El capitán frunce el ceño, pensando en una respuesta.

-”Entonces, ¿qué hacemos?”- pregunta con inocencia. -”No podemos quedarnos sentados esperando que las cosas mejoren por arte de magia.”-

Silver se levanta de su silla y camina hacia una ventana pequeña que da al patio de entrenamiento. Allí, un grupo reducido de soldados practica bajo la supervisión del viejo Grulla y el mercenario Tao Pai Pai.

-”Necesitamos algo más que soldados y tácticas.”- dice Silver, sin apartar la vista del patio. -”Necesitamos innovación. Tecnología. Y para eso, necesitamos a alguien que pueda dárnoslo.”-

Dark se rasca la cabeza, confundido.

-”¿Y quién se le ocurre?- pregunta el soldado, con cara de tonto.

-”El doctor Collie.”- responde Silver con determinación, volviéndose hacia su capitán. -”Si alguien puede ayudarnos a dar el siguiente paso, es él.”-

Dark se queda en silencio por un momento.

-”Pero el doctor está muerto hace años.”- le contesta su subordinado. -”Usted acabó con él en una misión.”-

-”Lo deje vivir para un momento como este.”- replica Silver. -”Nadie dura tanto tiempo en la sombra.”-

-”Haré los arreglos para localizarlo.”- asiente Dark.


Los días pasan, y Silver continúa su rutina de entrenamiento en el dojo improvisado de la base. El viejo Grulla observa con atención mientras el comandante ejecuta movimientos precisos y letales contra un muñeco de madera reforzado. Tao Pai Pai, sentado en una esquina, afila una de sus cuchillas con una expresión aburrida.

-”Tu forma sigue siendo impecable, comandante.”- dice el viejo con una sonrisa apenas perceptible. -”Pero la precisión no es suficiente. Tienes que anticiparte al enemigo.”-

-”Lo haré cuando el enemigo valga la pena.”- responde Silver, jadeando levemente.

La puerta del dojo se abre de golpe, y Dark entra apresurado.

-”Lo encontramos, comandante.”- dice Dark, su voz llena de entusiasmo.

El militar se limpia el sudor con una toalla y se acerca.

-”¿Dónde está?”- pregunta sin rodeos.

-”En un lugar que no esperábamos”- dice Dark, con una sonrisa nerviosa. -”Trabaja en el comedor de una escuela.”-

Silver arquea una ceja, sorprendido.

-”Interesante.”- piensa. -”Dark, quiero que lo traigas aquí. El señor Tao irá contigo.”

El asesino más famoso del mundo se incorpora de su asiento, con una sonrisa torcida.

-”¿Y cuánto pagan por este trabajo?”- pregunta con cinismo.

-”Lo suficiente para que te levantes de esa esquina.”- responde Silver con frialdad.

Tao Pai Pai ríe entre dientes y se estira profundamente.

-”Está bien.”- dice, crujiendo sus robóticos nudillos. -”Haré lo que me pides, comandante.”-


El comedor de la escuela es un lugar modesto pero cálido. Los niños se sientan en largas mesas de madera, comiendo platos simples pero nutritivos. Collie, un hombre de mediana edad con cabello canoso y gafas, sirve sopa en una fila, hablando con los niños con una voz amable.

De repente, la puerta principal se abre con un estruendo. Dark entra primero, seguido por el mercenario. Los niños gritan y corren hacia los rincones, asustados por la presencia intimidante del mercenario y los hombres armados.

Collie levanta la vista, manteniendo la calma.

-”¿Qué significa esto?”- pregunta, dejando el cucharón sobre el mostrador.

Dark da un paso al frente, con una sonrisa incómoda.

-”Doctor Collie, no queremos causar problemas.”- inicia la conversación. -”Venimos en nombre del comandante Silver.”-

-”No estoy interesado.”- responde Collie con frialdad, cruzándose de brazos.

Dark suspira y da un paso más cerca.

-”Escuche, sabemos lo que hizo por el ejército en el pasado.”- le espeta con brusquedad. -”Sus innovaciones podrían salvarnos ahora. Necesitamos que vuelva.”-

-”Lo que necesitan.”- interrumpe Collie, con el rostro endurecido. -”Es dejar de jugar a la guerra.”-

Tao da un paso adelante, su figura mitad máquina reflejando la luz del comedor.

-”Entonces tal vez deberías prepararte para morir, viejo.”- le amenaza.

Collie lo mira fijamente, sin mostrar miedo.

-”La muerte no me asusta, mercenario. Ya he pasado por esto.”- la frialdad en su mirada.

Dark se apresura a interponerse entre los dos, levantando las manos en señal de calma.

-”¡Alto, asesino!”- interviene el gordo soldado. -”Déjame intentarlo a mi manera.”-

Tao se aparta, visiblemente molesto.

Dark mira a Collie, buscando algo, cualquier cosa que pudiera hacerle cambiar de opinión. Entonces, sonríe.

-”¿Y si te dijera que podemos devolverte lo que perdiste?”- le dice con una sonrisa chulesca.

Collie lo observa con cautela, sin decir nada.

-”Piénsalo, doctor.”- le pica. -”No tienes que decidir ahora. Pero Silver puede ofrecerte recursos ilimitados.”-

La mirada de Collie vacila por un momento, pero finalmente asiente lentamente.

-”Hablaré con él.”- responde. -”Pero no prometo nada.”

Dark sonríe ampliamente y le hace un gesto a Tao y a sus soldados.


El despacho de Silver, amplio y minimalista, está ahora más iluminado. En una de las sillas frente a su escritorio, el doctor Collie se encuentra sentado, con las manos cruzadas y una expresión de cautela en su rostro. Silver, de pie, observa un mapa proyectado en la pared con diversos puntos marcados.

-”¿Entonces, comandante?”- pregunta Collie, rompiendo el silencio. -”¿Por qué me trajiste de vuelta?”

El militar se gira lentamente, con una sonrisa astuta.

-”Porque tienes algo que nadie más puede ofrecer, Collie.”- dice Silver sonriendo. -”El músculo sin pensamiento es solo reflejo.”-

Collie levanta una ceja, escéptico.

-”Ya escuchaste mis condiciones.”- responde serio. -”No estoy interesado en repetir los errores del pasado.”

-”Y no los repetirás.”- responde Silver, acercándose a él. -”Te daré lo que necesitas, sin interferencias. Tiempo, recursos, libertad.”-

Collie lo observa con intensidad. La sonrisa de Silver se amplía.

-”Incluso el acceso a todos los archivos de los demás científicos.”- responde el comandante.

El doctor se inclina hacia atrás en su asiento, dejando escapar un suspiro largo.

-”Entonces, comandante, tienes mi lealtad.”- Collie le extiende la mano.


Collie pasa días enteros en el laboratorio subterráneo que Silver le asignó en la renovada Torre Músculo, revisando viejos planos y organizando materiales. Una tarde, mientras escanea registros desclasificados del ejército, se encuentra con algo inesperado: un satélite militar olvidado en órbita, equipado con un superordenador desarrollado por dos científicos legendarios de antaño.

En el despacho de Silver, Collie le explica el descubrimiento, sus ojos brillando con entusiasmo.

-”Es más que un satélite. Es un sistema de inteligencia artificial avanzada, diseñado para análisis táctico y desarrollo estratégico.”- comenta ilusionado. -”Si logramos acceder, podríamos aprovecharlo para mejorar nuestras operaciones.”-

Silver sonríe, intrigado.

-”Hazlo funcionar, Collie.”- le responde. -”No escatimes en recursos.”-

Tras días de arduo trabajo, el satélite comienza a transmitir en una pantalla.

”Soy la inteligencia artificial del proyecto Rebirth. ¿Con quién tengo el gusto?”

Collie y Silver intercambian miradas rápidas antes de que el comandante dé un paso al frente.

-”Soy el comandante Silver.”- se presenta. -”Este es el doctor Collie. Tenemos grandes planes para ti.”-

”Entonces, comandante, ¿está buscando optimizar las operaciones de su ejército?”

-”Exacto.”- responde Silver con una sonrisa confiada. -”Y tú nos ayudarás.”-

Collie y la I.A. empiezan a trabajar de inmediato. En semanas, su capacidad para analizar datos y planear movimientos transforma al ejército reorganizado. Operaciones pequeñas pero cruciales se ejecutan con precisión.

En una reunión privada, Silver comenta a Dark su entusiasmo por la I.A.

-”Esta I.A. es el arma más poderosa que jamás hemos tenido.”- comenta Silver con una amplia sonrisa. -”Con su ayuda, dominaremos en silencio.”-

Dark, sentado en una silla más pequeña, se remueve incómodo.

-”Comandante, con respeto... las I.A. no son solo herramientas.”- interviene el capitán. -”¿No vió Terminator? ¿Y si termina usándonos a nosotros en lugar de al revés?”-

Silver se ríe con ganas.

-”¿Usarnos? No seas ridículo, Dark. Es un programa, y está bajo nuestro control.”- le resta importancia Silver.


Un día, Collie llama a Silver al laboratorio con una noticia importante.

-”Comandante, la I.A. nos ha proporcionado algo extraordinario.”- comenta ansioso el científico. -”Planos basados en el trabajo del doctor Gero, pero con mejoras significativas.”-

Silver se acerca a la pantalla principal, donde se proyectan los esquemas detallados.

-”¿Mejoras?”- pregunta, intrigado.

-”Sí. Sus diseños originales eran funcionales y perfectos, pero limitados en cuanto a producción por la mano de obra de su época.”- responde. -”La I.A. ha optimizado cada aspecto, permitiendo un ensamblaje en masa.”-

Collie señala una serie de modelos basados en el serializado número 16 de Gero.

-”Podríamos construir una legión basada en esta serie.”- propone el doctor. -”Cada androide será una mejora del original. Los llamaremos Beta 16, en honor a su predecesor.”-

Silver observa los planos con detenimiento, y una sonrisa lenta se forma en su rostro.

-”Hazlo.”- le ordena. -”Quiero verlos en acción cuanto antes. Pero quítales todo rasgo de ese viejo coronel.”-

Las semanas siguientes son frenéticas. La Torre Músculo se convierte en una fábrica de androides. Con el tiempo, las primeras unidades Beta 16 están listas para operar, y sus capacidades superan cualquier expectativa. Simultáneamente, bajo la dirección de Silver, el ejército comienza a reabrir antiguas bases desocupadas en todo el mundo, además de construir nuevas instalaciones estratégicas en puntos clave.

Cada base opera en silencio, evitando la atención de los medios y el gobierno. Desde estas posiciones, el ejército reorganizado de Silver comienza a consolidar su presencia, preparándose para el próximo gran paso.

En su oficina, el comandante observa un holograma del mundo con los puntos de sus bases marcados en azul. Collie entra en la habitación con un informe.

-”Los Beta 16 están funcionando mejor de lo esperado.”- le comenta.

-”Perfecto.”- Silver asiente, complacido. -”Estamos construyendo algo que nadie podrá detener.”


Días más tarde, el tatami central de la Torre Músculo es iluminado por una luz tenue, el suelo pulido refleja las sombras de los presentes. Silver, de pie junto al borde del dojo, observa con atención. Tao, el asesino más famoso del mundo, se encuentra frente a un Beta 16, el primero de la nueva legión, que espera impaciente en el centro del espacio. El androide es una máquina formidable, con un diseño intimidante, pero Tao no parece impresionado.

-”¿Eso es todo?”- murmura Tao Pai Pai, con una sonrisa burlona mientras flexiona los músculos. -”¿Creen que una chatarra de estos me va a detener?”-

El viejo Grulla, sentado en una esquina del tatami, lo mira preocupado.

-”Hermano, no hagas esto.”- interviene. -”Esos androides están diseñados para luchar con eficiencia.”-

Silver, sin embargo, mantiene la calma, sus ojos fríos como el acero.

-”Deja que lo haga, Grulla.”- le reprocha. -”Es la única forma de demostrarle que está equivocado.”-

Tao da un paso al frente, despojándose de su chaqueta. Con una expresión desafiante, se lanza al combate. El Beta 16 no muestra emoción, solo la eficiencia de su programación. El asesino comienza con una serie de puños rápidos, buscando puntos débiles, pero el Beta 16 recibe cada golpe sin alterarse. Tao lanza una patada voladora, pero el androide la bloquea con su brazo y lo empuja con fuerza.

-”Eso es, sigue intentándolo.”- Silver observa, divertido, mientras Tao Pai Pai se esfuerza. -”Vamos, Tao, aún no lo has hecho atacar.”-

El mercenario se frustra y, de repente, desliza una cuchilla oculta de su muñón derecho que sale a la luz. Con velocidad, trata de atravesar la piel metálica del Beta 16, pero la hoja rebota sin dejar un solo rasguño. Tao gruñe, su respiración se hace más pesada. 

Se lanza al ataque nuevamente, esta vez con su movimiento más poderoso. Su mano izquierda cae al suelo, dejando lugar a un cañón de muñeca. Tao acumula energía, apuntando hacia el pecho del androide, y grita.

-”SUPER DODONPA.”- liberando toda la energía hacia el androide.

Pero la explosión de energía no parece tener el impacto que esperaba. El Beta 16 solo da un paso atrás, ajustando su postura, y se lanza al contraataque con una velocidad impresionante.

Los golpes del Beta 16 son rápidos y brutales. Tao apenas puede esquivarlos, su cuerpo es golpeado una y otra vez. Cada puño del androide es como un martillo, cada patada un tronco que lo lanza por los aires. Finalmente, Tao cae al suelo, agotado, con los ojos entrecerrados mientras el Beta 16 lo observa en silencio.

-”Parece que no eres lo que pensaba.”- dice Silver, con una sonrisa sarcástica, mientras se acerca al mercenario.

Tao Pai Pai se levanta, respirando con dificultad, pero sus ojos rojos destilan una mezcla de frustración y admiración.

-”Maldito... ¿cómo... cómo me pudo ganar una chatarra como esa?”- dice golpeando al suelo.

El viejo Grulla suspira y se pone de pie.

-”La máquina no siente, Tao.”- responde. -”Es pura lógica. Pero tú... tú no solo eres físico. Si aprendes a mejorar, a adaptarte... entonces serás capaz de superar incluso a estos.”-

Su hermano se queda pensando, de rodillas en el tatami.

Días después, Tao Pai Pai se presenta en el laboratorio de Collie, donde el doctor está trabajando en nuevas versiones de los Beta 16. Tao, con una actitud desafiante, se aproxima a Collie.

-”Hazme mejor.”- ordena Tao, casi con desesperación. -”Ya tengo partes robóticas, pero quiero más. Quiero ser más fuerte.”-

Collie se detiene un momento, pensativo, pero Silver aparece detrás del asesino.

-”Hazlo, Collie.”- dice el comandante. -”Si Tao quiere más poder, se le dará. Pero a cambio, quiero ver cómo se enfrenta a lo que hemos estado esperando, cuando sea el momento.”-

Con un suspiro, Collie accede. Con los días, el procedimiento comienza. El sonido de las máquinas llenan el aire mientras Tao Pai Pai es sometido a una intervención quirúrgica avanzada. Se le instalan nuevos implantes cibernéticos, refuerzos musculares, y un sistema neuronal adaptativo para potenciar sus reflejos y análisis tácticos.

Horas más tarde, el nuevo “Tao Beta” se encuentra entrenando, probando su nuevo cuerpo. Lanzando patadas y puños al aire.

-”Lo ves hermano.”- dice sonriendo. -”Soy más fuerte que nunca.”-

El viejo Grulla observa desde un rincón del tatami, una expresión de comprensión en su rostro.

-”Un androide no tiene alma, Tao.”- murmura para sí. -”Es un muro, un obstáculo. Pero un obstáculo que te hará más fuerte. Ese deseo es lo que te hace mejorar.”

El ermitaño parece tener una idea, pero en los siguientes días, decide abandonar el barco de la Red Ribbon, en un acuerdo mutuo con Silver y su hermano, buscando volver a las viejas artes marciales.


Los años siguen pasando. Silver, ya envejecido, comienza a notar los efectos del tiempo en su cuerpo. A pesar de su determinación, la edad lo está alcanzando. Un día, se acerca a Collie en su laboratorio.

-”Es hora de que yo también reciba mejoras.”- dice Silver con voz grave. -”Necesito extender mis capacidades.”-

Collie asiente, sabiendo lo que eso implica. Trabajan en conjunto con la I.A. para diseñar un procedimiento que le permita a Silver recibir mejoras cibernéticas. La operación se lleva a cabo con éxito, y el comandante emerge de la cirugía con un cuerpo mejorado y más fuerte que nunca. La I.A. le ofrece una serie de ajustes a su sistema nervioso y muscular, lo que aumenta sus reflejos y su resistencia.

Más tarde, Silver se enfrenta a Tao Pai Pai en una pelea de práctica. Ambos luchan en un combate cerrado, sin concesiones, probando sus nuevas habilidades. El viejo comandante Silver, con su nuevo cuerpo, es un rival formidable, pero Tao Pai Pai sigue siendo un oponente difícil de vencer. La pelea termina con la victoria del mercenario, pero ambos se miran con respeto mutuo.

-”No está mal para un militar.”- bromea Tao, riendo entre dientes.

-”Aún me queda algo de orgullo.”- responde Silver con una sonrisa.


El tiempo avanza. Silver, con la ayuda de la I.A., se enfoca en expandir su poder. Un día, Collie pone en funcionamiento un viejo radar que detecta siete objetos mágicos. Silver envía a sus mejores soldados a buscarlas, determinado a conseguir todo lo que necesita para dominar.

En una base remota, un joven de pelo negro y ojos celestes, vestido con un jean y una gabardina marrón, rastrea a un grupo de soldados. El joven parece tener un propósito claro, acabar con los remanentes de la Red Ribbon.

-”Comandante Silver. Aquí el Capitán Dark.”- anuncia el gordo soldado. -”Nos atacan y no somos capaces de defendernos.”-

-”¿Quiénes atacan?”- pregunta el comandante. -”¿Quién puede saber de nuestra existencia? ¿La facción de Magenta y Jagger? ¿O es Goku?”-

-”Es el Androide 17.”- responde con terror el soldado. -”La creación del doctor Gero.”-

La transmisión se corta con el ruido de una explosión producida por el androide. Por los pasillos en llamas de la base secreta, el doctor Collie camina con tranquilidad.

-”Toda mi vida la dediqué a la ciencia.”- dice para sí mismo. -”Cuando me echaron del ejército, pensé que lo había perdido todo.”-

Collie llega a su oficina, donde comienza a teclear en su ordenador.

-”Pero Silver me lo devolvió todo. No. Lo mejoró.”- sigue hablando en voz alta, con ruido de disparos de fondo. -”Y a tí te debo el resto.”-

El científico comienza a cargar un sistema en el super satélite en órbita.

-”La mente de los grandes científicos debe vivir, y ver la luz un día más.”- comenta el doctor, presionando “enter”. Finalmente, una explosión lo engulle.

Lejos de allí, en un laboratorio enterrado bajo el hielo, el doctor Kochin observa un monitor. En la pantalla, la I.A. de Wheelo, su compañero fallecido que ha dirigido por años los pasos de Silver, está en su recta final de perfeccionamiento. Kochin sonríe con satisfacción.

-”Estamos más cerca que nunca.”- dice al aire. -”La venganza se acerca.”-

Silver, atento a la pérdida de comunicaciones, se prepara para la batalla que se avecina. Sabe que si el androide 17 está atacando, probablemente Goku también. El futuro de su ejército y sus ambiciones están en juego.


viernes, 24 de octubre de 2025

Bitácora Roja. Parte XXIV - Sepultados:

 

Bitácora Roja. Parte XXIV - Sepultados:


“Traerás una nueva era... una que nunca verán venir.”

En las oficinas superiores del cuartel central del Ejército, el Comandante Red observa por una amplia ventana blindada. A su lado, Kochin, con una larga cabellera pelirroja permanece de pie, sosteniendo una carpeta con gráficos y resultados preliminares.

-“Magenta Labs está recibiendo excelentes críticas gracias a su trabajo, doctor.”- dice Red. -“Nuestros benefactores están muy complacidos. Los contratos farmacéuticos serán la fachada perfecta.”-

Kochin cambia la mano con la que sostiene su carpeta.

-“Lo que desarrollamos para la farmacéutica podría salvar miles de vidas… si se usara correctamente.”- dice con cautela el científico.

Red suelta una breve carcajada.

-“Siga adelante con su investigación.”- dice el comandante buscando en la solapada de su traje. -”El Ejército cuenta con usted.”- sentencia prendiendo un puro.

El comandante le extiende la mano. Kochin la estrecha, aunque sabe que cada palabra de Red es una cadena más.


A unas habitaciones de allí, en un pequeño laboratorio, Wheelo, que aun no usa lentes, y tiene el cabello negro, vuelve a su mesa de trabajo, sus manos temblorosas por la tensión mientras toma un trozo opaco de mineral gris.

-“¿Aún sigues con esa roca?”- pregunta Gero, sin levantar la vista del monitor.

-“No es solo una roca…”- responde Wheelo con una chispa de orgullo. -“Es una matriz mineral capaz de absorber energía cinética y térmica, incluso bioeléctrica. Si logro estabilizar su estructura molecular, podríamos convertirla en un catalizador vivo.”-

Wheelo toma un pequeño bisturí láser y traza una línea en la superficie de la piedra, que reacciona emitiendo un resplandor azul pálido.

-“La llamaré... Wheeloita.”-

Gero, con su cabello plateado y sus ojos azules alza una ceja, entre divertido y escéptico.

-“Nombrarla no la hace funcionar.”

Wheelo sonríe, observando cómo el brillo se apaga lentamente.

-“Tal vez no hoy.”- responde. -”Pero esta piedra podría almacenar energía vital... incluso la conciencia de alguien.”-

El comentario queda flotando en el aire. Gero lo observa un instante, intuyendo que su compañero está pensando mucho más allá del presente.


Lejos de allí, en una pequeña habitación universitaria iluminada por la cálida luz de una lámpara de escritorio, un (no tan) jóven Brief se inclina sobre un libro lleno de diagramas de física cuántica y anotaciones en los márgenes. A su lado, un ordenador fijo parpadea con múltiples pestañas abiertas, desde tesis doctorales hasta foros estudiantiles.

-“¿Cómo demonios relacionan esto con la entropía?”- murmura, rascándose la cabeza. Sus dedos tamborilean en la mesa mientras revisa una fórmula.

Su teléfono vibra. Lo toma y ve un mensaje de uno de sus amigos: “Fiesta en el edificio C. Estará Kaede ;)”.

Brief sonríe y deja escapar una risa breve. Mira su escritorio, abarrotado de libros, y luego su reloj de muñeca.

-“Una hora de repaso más, y después veremos qué tal Kaede.”- se convence a sí mismo.

El tesista pasa los minutos siguientes alternando entre leer artículos complejos y escribir mensajes ingeniosos para intentar impresionar a la chica de su clase. Su atención, sin embargo, no puede mantenerse en un solo lugar. Piensa en las oportunidades que podrían surgir si se enfocara en su carrera... pero también en las posibilidades de esa fiesta.

-“Quizá esté exagerando.”- dice en voz alta, estirándose. -“¿Qué tan complicado puede ser mezclar estudios y algo de vida social?”-


Meses más tarde el laboratorio principal del ejército se encuentra revuelto de una amalgama de acero frío y fluorescentes luces parpadeantes, resuena con el zumbido constante de maquinaria. Kochin ajusta los controles de un microscopio avanzado, mientras Wheelo se inclina sobre una consola con múltiples pantallas llenas de código y gráficos complejos.

-“¿Cuánto tiempo más necesitas con esa proteína?”- pregunta Wheelo, sin apartar la vista de su trabajo.

Kochin resopla, su bata blanca arrugada tras horas sin descanso.

-“Si este ejército quiere un medicamento para combatir la arritmia, necesitarán algo más que mi genio y un presupuesto mediocre.”- murmura a su compañero de trabajo.

Kochin sonríe con cansancio, sin levantar la vista.

-“Bueno, según ellos, tenemos todo el apoyo que necesitamos... y un ultimátum.”- comenta el doctor con sarcasmo en su voz.

La puerta del laboratorio se abre bruscamente, el Oficial de Estado Mayor Black, con rostro pétreo entra. Su traje impecable contrasta con el desorden del laboratorio.

-“El comandante está perdiendo la paciencia.”- dice con voz firme. -“Quiere resultados para mañana. Y ustedes no quieren que nos deshagamos de ustedes, ¿cierto?”-

Wheelo y Kochin intercambian miradas rápidas, sintiendo el peso de la amenaza.

-“Dígale al comandante que estamos en la recta final.”- miente Kochin, su tono firme para ocultar el miedo.

El militar asiente lentamente, sus ojos recorren brevemente la habitación como si buscara excusas para reportar. Finalmente, se marcha, dejando tras de sí una atmósfera más pesada que antes.

Wheelo suspira y se deja caer en una silla giratoria.

-“¿Cómo esperan que avancemos con esta presión?”- refunfuña.

Kochin escribe frenéticamente en su consola.

-“Por ahora, enfoquémonos en el satélite.”- comenta en voz alta. -”Si logramos integrar el superordenador, tal vez tengamos algo que mostrar al comandante. Un sistema de control remoto capaz de gestionar múltiples unidades en el campo podría calmarlos.”-

Wheelo se levanta y se acerca a una cápsula de vidrio que contiene una sustancia viscosa y verdosa.

-“¿Y qué hacemos con esto? Este proyecto está tan verde como el color del mismo.”- ríe.

Kochin se encoge de hombros.

-“Espera a que avance la noche. Seguro encontramos una solución. Siempre lo hacemos.”- sonríe tiernamente a su compañero.


En la universidad de la Capital del Oeste, Brief está cerca de graduarse y afina los últimos detalles de su tesis doctoral. Tras semanas de trabajo intenso y noches sin dormir, su esfuerzo está a punto de rendir frutos. 

Mientras camina hacia la biblioteca, se cruza con una joven de cabello castaño rojizo y una mirada vivaz: Oli, una antigua compañera de cursos anteriores. Brief la reconoce de inmediato, su presencia despierta un interés que nunca se atrevió a explorar del todo.

-“Oli.”- la saluda, intentando no sonar demasiado entusiasmado.

-“¡Brief! Hace tiempo que no te veía. ¿Cómo te va? ¿Ya estás por presentar la tesis?”- ella sonríe, y nota que a Brief se le ilumina el rostro.

-“Sí, ya casi. Estoy trabajando en un nuevo sistema de almacenamiento, algo que podría cambiar cómo manejamos los objetos de gran tamaño.” dice, orgulloso.

Oli asiente impresionada. 

-“Interesante... Puedes llamarlo ‘Hoi Poi’.”- le dice su idea la castaña. -”Por cierto, yo sigo con lo mío, aunque no es tan innovador. Estoy investigando métodos para prolongar la duración de las fuentes de energía.”-

Ambos conversan brevemente sobre sus proyectos, y aunque Brief intenta alargar la charla, Oli se despide con una sonrisa, dejándolo de nuevo en sus pensamientos. Brief se queda observando cómo se aleja, prometiéndose a sí mismo que la próxima vez no la dejará ir tan rápido.


En el laboratorio, Kochin conecta los últimos módulos al superordenador que controlará el satélite. En una pantalla aparece un modelo tridimensional del dispositivo, una estructura futurista llena de paneles solares y antenas.

Wheelo trabaja en paralelo, intentando acelerar la síntesis de una sustancia biológica diseñada para adaptarse a entornos extremos.

-“Si esto funciona, podrían usarlo para controlar la sinapsis de los disidentes.” comenta, más para sí mismo que para Kochin.

-“¿Y si no funciona?”- pregunta Kochin, ajustando un parámetro en el ordenador.

Wheelo se detiene y lo mira.

-“Si no funciona, bueno... al menos tendremos un satélite bonito para mostrarles.”- fuerza una sonrisa.

Ambos comparten una risa tensa. Saben que el reloj avanza implacable y que sus vidas dependen de entregar resultados.


Meses han pasado desde la última vez que Wheelo y Kochin pisaron el laboratorio principal. Ahora, se encuentran en una instalación destartalada en un páramo helado en los confines de la Tierra, conocido como Tsumisumbri. La calefacción apenas funciona, y el equipo está envejecido y reducido. A Kochin le cuesta disimular su ira mientras ajusta el cableado de un dispositivo, lanzando miradas de desdén hacia el entorno.

-“Esto es un insulto.”- dice, sus dientes apretados. -“Nos tratan como basura después de todo lo que hemos hecho. ¿Para qué? Para dejarnos congelar aquí, en medio de la nada.”-

Wheelo, quien ha aprendido a adaptarse y resignarse, revisa su microscopio y suspira.

-“Kochin, al menos seguimos vivos. Y nos dejan continuar con nuestra investigación. ¿Acaso no es eso suficiente?”- le dice a su compañero. -”Podrían habernos eliminado en lugar de desterrarnos. Como le hicieron al pobre de Yakisugi.”-

Kochin suelta una risa seca y amarga.

-“Vivos, ¿dices? Estamos tan muertos como esos proyectos que nos han quitado de las manos.”- escupe, arrojando una herramienta hacia un costado. -”Pero... tienes razón. Nos subestiman, y eso será su peor error.”-


Tiempo después, Brief presenta su creación: las cápsulas Hoi Poi. Con una demostración breve, muestra cómo un objeto de gran tamaño puede comprimirse en una pequeña cápsula, revolucionando la forma de transportar recursos y materiales. La patente es un éxito inmediato, y Brief se convierte en un nombre reconocido en el ámbito científico, alcanzando los primeros pasos de un legado del que apenas es consciente.


De regreso en el laboratorio helado, Kochin y Wheelo se sientan cerca de una pequeña estufa portátil. Mientras comparten un poco de té caliente, Wheelo menciona los logros de otros científicos del ejército con un tono de amargura.

-“Yakisugi construyó ese radar para los delirios del comandante. Collie trabajó en el Proyecto BYN. Tu hermano, Gero creó robots y trajes para el combate, y aquí estamos, tú lideraste aquella fachada de farmacéutica mientras yo trabajé en la Wheeloita y su forma de canalizar la energía.” comenta, chasqueando la lengua.

Kochin asiente con resignación.

-“Es un mal menor, supongo. Pero el ejército ya no confía en nosotros, Wheelo. No desde que tus investigaciones comenzaron a eclipsar las de los demás.”- comenta el científico. -”Aunque no lo supieran ver.”-

De repente, un estruendo estremecedor sacude el laboratorio. Las paredes tiemblan, y el sonido de roca y nieve cayendo es ensordecedor. Ambos corren hacia la puerta y tratan de abrirla, pero se dan cuenta de que el acceso ha sido bloqueado desde el exterior. Todo a su alrededor está sellado; han sido sepultados en medio del hielo y la nieve. El ejército los ha traicionado, enterrándolos vivos.

Wheelo, con los ojos llenos de furia, se acerca a la puerta sellada y golpea con todas sus fuerzas.

-“¡Malditos! ¡No nos van a enterrar tan fácilmente! ¡Esto no acaba aquí!”- grita a todo pulmón.

Kochin, con una expresión tierna, coloca una mano en el hombro de su compañero.

-“Tranquilo. Sobreviviremos.”- intenta calmar a su compañero. -”Y, cuando salgamos de aquí, se arrepentirán de habernos traicionado.”-

-”Al menos estamos juntos.”- le responde Wheelo, sin dejar de mirar a la puerta.

Ambos juran vengarse, sus ojos llenos de determinación y odio.


El tiempo pasa, y Kochin, guiado por su sed de venganza, desarrolla en secreto un código que se replica a través de la red de robots del ejército. Planea controlar cada unidad y hacer que se vuelvan contra sus propios creadores. Sin embargo, su hermano Gero, involucrado también en el proyecto de los robots, descubre la brecha y sobreescribe el código, bloqueando a Kochin del sistema.

El científico, furioso pero determinado, decide dar otro giro. Con la ayuda de Wheelo, quien también está al límite de sus capacidades, ambos científicos buscan una manera de proteger su legado. Logran codificar una inteligencia artificial avanzada, un sistema que puede replicar la mente de un ser humano moribundo.

A medida que la salud de Wheelo se deteriora, decide convertirse en el primer sujeto de prueba. Kochin graba la conciencia de su pareja en la inteligencia artificial, sellando su conocimiento y determinación en un sistema perpetuo. Tras completar el proceso, Wheelo, su compañero de toda la vida fallece, dejando a Kochin solo en su misión de venganza.

Antes de morir, Wheelo sintetiza una enzima, el último regalo para aquel con quien pasó la vida. Kochin se inyecta la sustancia, prolongando su vida y fortaleciendo su cuerpo para la larga espera que vendrá, consciente de que algo comienza a parasitar en él.


Decadas han pasado. Un anciano y cansado Kochin observa una transmisión en su consola. El satélite que él y Wheelo construyeron ha sido activado después de décadas en la oscuridad. Una sonrisa se forma en sus labios, y sus ojos, viejos y llenos de cicatrices, se iluminan.

-“Bien hecho, Silver.”- murmura para sí. -“Traerás una nueva era... una que nunca verán venir.”-

Kochin observa su pantalla, sabiendo que la venganza que han buscado durante tanto tiempo está a punto de desencadenarse. La inteligencia artificial de Wheelo está viva, y su legado, junto al odio acumulado durante años, está listo para salir de las sombras y cambiar el mundo, tal y como siempre habían planeado.


Orgullo de Mifan - Tercer Canto:

  Abran bien los ojos, porque lo que la historia amansa, el mito lo devuelve a su estado salvaje. Tras la paz de los Juegos, Mifan prosperó,...