Bitácora Roja. Parte XVIII - Herencia familiar:
”Porque tu padre, de alguna manera, también les pertenecía.”
En el Cuartel Principal, el comandante Red, un hombre de baja estatura pero con una presencia imponente, recibe una noticia que no espera. Su pareja está embarazada. La conversación se da en la penumbra de su despacho, donde solo el ruido de las hojas de un informe rompen el silencio.
-”Voy a tener un hijo.”- dice la mujer, dejando caer las palabras con suavidad.
El comandante, vestido con su uniforme impecable, levanta la vista por primera vez en minutos. Su cabello rojo está perfectamente peinado hacia atrás, y su rostro no muestra emoción.
-”¿Eso cambia algo?”- responde con frialdad.
-”No puedes seguir viviendo en un campo de batalla, no con un hijo en camino.”- le dice, seria. -”Deja esto atrás. Ven conmigo. Criemos a nuestro hijo juntos.”-
El comandante se levanta de su silla. Se gira hacia la mujer y responde con una voz fría pero firme.
-”Mi misión aún no ha terminado.”- dice tajante. -”Este ejército que he construido es mi vida. Es mi deber.”-
La mujer lo mira con incredulidad, una lágrima rodando por su mejilla.
-”¿Más importante que tu hijo?”- pregunta, su voz quebrándose.
El silencio que sigue es suficiente para que ella entienda la respuesta.
-”Tendrás todo lo que necesites, y nuestro hijo también.”- dice con un suspiro. -”Pero no puedo abandonar lo que soy.”-
Ella, al borde de las lágrimas, decide marcharse esa misma noche, separándose de él para siempre.
Los años pasan, y el pequeño Magenta crece en un ambiente lleno de amor y sencillez bajo el cuidado de su madre. Desde muy pequeño, muestra una personalidad vibrante y curiosa, con una risa contagiosa que llena su hogar. Su baja estatura se vuelve evidente desde temprana edad, pero esto nunca le impide destacar entre sus compañeros por su ingenio y carisma.
El niño pasa sus días explorando parques cercanos, jugando con otros niños del vecindario y ayudando a su madre en casa.
-”Magenta, ¿qué quieres ser cuando crezcas?”- le pregunta ella una tarde mientras ambos preparan galletas en la cocina.
-”Quiero ser una persona importante.”- responde el niño, con los ojos brillantes.
Su madre sonríe, pero en su interior siente un nudo. Sabe que tarde o temprano el pasado de su padre podría alcanzarlo, pero se promete a sí misma protegerlo de ese destino por el mayor tiempo posible.
A lo largo de los años, el comandante continúa recibiendo informes regulares sobre la vida de Magenta. Desde la distancia, sigue cada detalle: sus primeros pasos, sus logros en la escuela, e incluso las pequeñas anécdotas cotidianas que los informantes reportan.
Un día, mientras revisa uno de los informes, se detiene en una fotografía: Magenta jugando con otros niños en un parque, su sonrisa amplia y despreocupada. El comandante, por un momento, permite que una pequeña sonrisa cruce su rostro.
-”Al menos él está feliz…”- murmura para sí mismo.
Sin embargo, el vacío que siente no tarda en ser reemplazado por su obsesión. Decide fundar formalmente “Red Pharmaceuticals”, como símbolo de una conexión que nunca se permitió tener. Para el mundo, Red Pharmaceuticals es una farmacéutica innovadora, dedicada a mejorar la vida de las personas. Pero para el comandante, es un mecanismo para ocultar sus operaciones y construir un legado que algún día podría beneficiar a su hijo.
El día que el comandante fallece, Magenta aún es solo un niño. La noticia llega de forma abrupta a través de un abogado que los visita en su hogar. La madre escucha en silencio cómo le informan que el extenso imperio farmacéutico de Red ahora pertenece a su hijo. Aunque la empresa será administrada por un consejo de inversionistas hasta que Magenta alcance la mayoría de edad.
Magenta, de apenas 10 años, no comprende del todo el peso de esta noticia. Lo único que entiende es que su padre, aquel hombre al que apenas conocía, ha muerto. Durante el funeral, realizado en un ambiente exclusivo y controlado, Magenta observa con curiosidad cómo cientos de hombres y mujeres, vestidos impecablemente, rinden homenaje a su padre.
-”¿Por qué todos están aquí si nunca estuvo con nosotros?”- pregunta Magenta a su madre, con la inocencia de un niño.
Ella, con el corazón pesado, le responde:
-”Porque tu padre, de alguna manera, también les pertenecía.”- responde ella con la voz quebrada.
Con el paso de los años, Magenta se convierte en un joven decidido. Al cumplir 18, toma las riendas de la empresa, renombrándola como "Magenta Labs", encontrando una empresa en decadencia. La farmacéutica, que alguna vez fue un gigante, se enfrenta a deudas, escándalos encubiertos y una fuerte competencia. Magenta, con su cabello rojo oscuro y un porte que refleja su baja estatura pero gran determinación, decide no solo salvar el negocio, sino también descubrir la verdad detrás del legado que le dejó su padre.
Mientras revisa antiguos archivos, Magenta se encuentra con documentos que detallan contratos sospechosos, investigaciones relacionadas con biotecnología y proyectos militares abandonados. Entre ellos, encuentra cartas dirigidas a su madre que nunca fueron enviadas, en las que el comandante expresaba su arrepentimiento por no haber estado presente.
Este descubrimiento genera en Magenta un conflicto interno. Por un lado, siente curiosidad y un deseo creciente de saber más sobre su padre. Por otro, experimenta resentimiento hacia él por haber dejado que su madre enfrentara sola las dificultades de criarlo y protegerlo.
Decidido a entender el alcance del legado del comandante, Magenta sigue rastros que lo conducen a los viejos aliados de su padre. Es así como entra en contacto con la facción de Silver del antiguo ejército, un grupo que aún opera en las sombras. Sin embargo, los antiguos socios de su padre lo consideran demasiado problemático, por lo que le sugieren a Magenta tomar su propio camino.
Magenta, aunque frustrado, decide escuchar. Pero en su interior, una chispa de ambición comienza a arder. Si bien aún no está listo para actuar, siente que su destino está entrelazado con el pasado militar de su familia, y está decidido a que su legado no sea uno de mediocridad.
A medida que pasan los años, y Magenta consolida su posición en el liderazgo de la empresa, inicia operaciones discretas para recuperar elementos que considera esenciales para el futuro de su plan de dominación. Entre estos, dos objetivos específicos llaman su atención: el cuerpo de un guerrero espacial recientemente asesinado, cuyo potencial dormido le intriga, y los restos de unas criaturas creadas por tecnología extraterrestre.
El primero en ser localizado es el guerrero. A través de contactos secretos en los laboratorios gubernamentales, Magenta descubre que el cuerpo del guerrero fue recolectado tras su derrota, conservado en una cámara criogénica en un almacén olvidado. En una operación nocturna cuidadosamente planeada, un equipo de especialistas de Magenta Labs logra infiltrarse en las instalaciones y recuperar el cuerpo, transportándolo en un contenedor sellado a las instalaciones secretas de la farmacéutica.
Poco después, sus agentes localizan los restos de unos seres vegetales. Aunque en su mayoría se encuentran descompuestos, logran recuperar fragmentos intactos de ADN y tejidos vegetales. Estos materiales, únicos en su naturaleza biológica y química, son catalogados como de "alto valor estratégico" y almacenados en cámaras de conservación.
A los 28 años, Magenta ya no es solo un empresario exitoso, sino un hombre de redes y contactos. Durante un exclusivo evento en un club de élite, conoce al Barón Jagger, un poderoso capo del crímen organizado con una reputación tan imponente como su fortuna. Aunque ambos provienen de mundos distintos, su ambición desmedida y visión para el control global los une rápidamente.
-”Podemos ayudarnos mutuamente.”- propone Magenta. -”Tú tienes los medios y la infraestructura que mi padre alguna vez soñó, y yo tengo los recursos científicos para hacerlo realidad.”-
El trabajo en conjunto comienza de inmediato. Los equipos de Jagger y Magenta trabajan en paralelo, compartiendo avances en genética y cibernética. El Barón introduce a Magenta los antiguos archivos del doctor Gero, un científico legendario cuyos trabajos pioneros en biotecnología y robótica ahora son clave en su investigación.
En el despacho principal de Magenta Labs, Magenta, ahora con unos 45 años, revisa un informe junto a Carmine, su fiel guardaespaldas. El informe es extenso, detallando los logros académicos y personales de un joven científico. Magenta lo sostiene en sus pequeñas manos, ajustándose unas gafas mientras lee.
-”Mira esto, Carmine.”- dice en voz alta. -”El doctor Hedo, nieto del famoso Gero. Graduado con honores a los 15 años, doctorado en biotecnología a los 20. Ha desarrollado sistemas revolucionarios en nanotecnología y manipulación genética. Y lo más interesante: no tiene ni idea de su legado familiar.”-
Carmine, siempre atento, frunce el ceño.
-”¿Cómo es que no lo sabe?”- responde desorientado.
Magenta sonríe con suficiencia.
-”Su madre, la hija de Gero, y su padre murieron cuando era solo un niño. Lo criaron en orfanatos, sin acceso a los archivos de su abuelo, Katayude, nuestro contacto de la policía, se encargó de eso.”- aclara con una sonrisa.
-”¿Y qué quiere hacer con él?”- pregunta Carmine, cruzándose de brazos.
Magenta deja el informe sobre su escritorio y se reclina en su silla, entrelazando sus dedos frente a su rostro.
-”Lo quiero de nuestro lado, Carmine.”- responde tranquilamente. -”Es brillante, pero está desorientado. No tiene propósito más allá de su ciencia. Le ofreceremos uno.”-
Carmine asiente, confiando plenamente en los planes de Magenta.
En una sala de conferencias en Magenta Labs, el joven doctor Hedo se encuentra sentado frente a Magenta y Carmine. Su aspecto desaliñado contrasta con el impecable traje de Magenta. A pesar de su juventud, su mirada está llena de curiosidad y confianza en su intelecto.
Magenta rompe el silencio.
-”Doctor Hedo, gracias por venir.”- inicia el empresario. -”Estoy seguro de que se pregunta por qué lo hemos contactado.”-
-”Para ser honesto, sí.”- responde Hedo con una sonrisa nerviosa. -“Me sorprende que alguien tan influyente como usted se interese en mi trabajo.”-
Magenta se inclina hacia adelante.
-”No es solo su trabajo lo que me interesa, doctor. Es usted. Su sangre, su legado. ¿Alguna vez escuchó el nombre Gero?”- exclama con una maliciosa sonrisa.
Hedo frunce el ceño, claramente confundido.
-”¿Gero? ¿El científico?”- se extraña el jóven prodigio. -”He leído sobre él. Sus avances en biotecnología fueron asombrosos. ¿Qué tiene que ver conmigo?”
-”Todo.”- interviene Carmine, colocando el informe frente a Hedo. -”Él es su abuelo.”-
El joven se queda inmóvil, leyendo los documentos con incredulidad.
-”¿Esto es… verdad? Pero mis padres nunca me hablaron de él.”- dice con voz temblorosa.
-”Porque no vivieron lo suficiente para hacerlo.”- dice Magenta, con tono comprensivo pero firme. -”Tu madre y tu padre murieron cuando eras muy pequeño. Pero ahora tienes la oportunidad de reclamar lo que es tuyo.”-
Hedo, aún procesando la información, mira a Magenta con sospecha.
-”¿Y por qué me dice esto?”- pregunta de frente. -”¿Qué espera de mí?”-
Magenta sonríe con astucia, levantándose de su silla y acercándose al joven.
-”Porque compartimos un propósito. Mi padre también fue un visionario, un hombre que luchó por el avance de la humanidad, aunque el mundo nunca lo entendió.”- dice con la determinación en la mirada. -”Quiero que sigas los pasos de tu abuelo, que uses tu genio para construir un futuro donde la justicia y la ciencia estén al servicio de todos.”-
Hedo parece intrigado, pero aún no está convencido.
-”¿Y qué ganaría yo con esto?”- pregunta el prodigio, con fingida confianza.
Magenta coloca una mano en su hombro, mirándolo a los ojos.
-”Un propósito, doctor Hedo.”- comienza Magenta. -”La oportunidad de ser más que un simple científico. De ser un héroe.”-
Tras un momento de silencio, Hedo asiente lentamente.
-”De acuerdo. Pero trabajaremos bajo mis términos.”- dice apretando los puños. -”Y quiero acceso a todo lo que tengan sobre Gero.”-
-”Hecho.”- dice Magenta con una sonrisa triunfante.
Carmine, desde el fondo de la sala, intercambia una mirada cómplice con Magenta. Todo va según el plan. Hedo ha caído en el juego, sin darse cuenta de que se está convirtiendo en una pieza clave en los ambiciosos planes de Magenta.
El tiempo pasa, y la ambición de Jagger lo lleva a cometer errores que no pueden pasar desapercibidos. Esto desata un escándalo que culmina en un juicio mediático.
Magenta, ahora de unos 50 años, decide asistir al juicio en persona. Su cabello, cada vez más gris, está impecablemente engominado, y su pequeña estatura contrasta con la confianza que irradia. Sabe que la caída de Jagger podría arrastrarlo consigo, por lo que utiliza toda su influencia para minimizar los daños.
Durante el juicio, Jagger se muestra desafiante ante los fiscales. Sin embargo, cuando Magenta toma el estrado como testigo, la atmósfera cambia. Con su carisma natural, Magenta declara que su relación con Jagger era puramente profesional, afirmando que desconocía las actividades ilegales del barón.
-”El señor Jagger tenía su propia agenda. Yo solo soy un empresario que busca el progreso en el campo de la biotecnología.”- dice con plena confianza.
Su testimonio, respaldado por documentos cuidadosamente preparados, logra sembrar dudas entre el jurado. Sin embargo, la evidencia contra Jagger es abrumadora, sumado a las conexiones con el inspector de la policía Katayude, el Coronel Gold de la vieja Red Ribbon, y los mafiosos Fulov Cash y Vodka, es finalmente condenado a prisión.
Magenta, con una sonrisa serena, lo despide con un leve gesto.
-”No te preocupes amigo.”- murmura. -”Te sacaré de ahí, y juntos acabaremos con esos Saiyaman.”-
Aunque el juicio es un revés momentáneo, Magenta emerge más fuerte, mostrando al mundo que puede sobrevivir incluso a las tormentas más feroces.
Después del juicio de Jagger, Magenta centra todos sus recursos en los experimentos de Hedo, que han alcanzado un nuevo nivel de complejidad. Bajo la supervisión de Magenta, el joven científico comienza a experimentar con la reanimación de cadáveres.
La primera prueba de esta tecnología se realiza en el cuerpo del Soldado 15, un antiguo miembro del ejército de Silver que murió en acción.
En un laboratorio subterráneo, Hedo y su equipo trabajan frenéticamente. La escena está iluminada por luces frías que resaltan el ambiente estéril y lleno de equipos avanzados. El cuerpo del Soldado 15 yace en una cápsula transparente, conectado a cables y sondas. Hedo observa con nerviosismo mientras inicia el procedimiento.
-”Activando el protocolo de reanimación, fase uno.”- anuncia, presionando una serie de botones en un panel táctil.
La cápsula se llena de un líquido verde brillante, y el cuerpo comienza a mostrar signos de movimiento. Los monitores registran una actividad cerebral mínima, pero suficiente para considerarlo un éxito parcial. Finalmente, el Soldado 15 abre los ojos.
Hedo, emocionado, se gira hacia Magenta, que observa desde una plataforma elevada junto a su guardaespaldas, Carmine.
-”Lo hemos logrado.”- se emociona el científico. -”Está vivo... en cierto sentido.”-
Magenta aplaude lentamente, con una sonrisa calculadora.
-”Es un buen comienzo, doctor.”- dice el jefe. -”Pero no olvides que esto es solo un ensayo. Lo que realmente importa es él.”-
Magenta señala hacia una segunda cápsula en el laboratorio, donde yace el cuerpo criogenizado del guerrero del espacio, con un agujero en el pecho, protegido por una densa neblina de gas criogénico. Hedo, pese a su emoción inicial, siente una punzada de duda. Reanimar un cuerpo humano es un desafío monumental, pero traer de vuelta a un guerrero alienígena parece casi imposible.
El experimento con el Soldado 15 continúa, pero los resultados no son perfectos. Aunque el cuerpo responde físicamente, carece de conciencia y muestra comportamientos erráticos. Magenta, impaciente, presiona a Hedo para que acelere su investigación.
-”Si el tipo este no sirve más que para deambular, entonces conviértelo en algo útil. Tal vez un arma.”- sugiere Magenta.
Hedo, atrapado entre su pasión por la ciencia y las exigencias de Magenta, comienza a sentirse cada vez más frustrado. Aun así, sigue adelante, determinado a perfeccionar la tecnología de reanimación. Para Magenta, este es solo un paso más en su plan maestro, y no tiene intención de detenerse.
Hedo, desde su juventud en los laboratorios universitarios soñaba con ser un héroe, y dedicó parte de sus estudios a sus primeros diseños. Eran más que robots en sus bocetos; eran un ideal, su visión de héroes perfectos, capaces de combatir el mal con una fuerza imparable y una moral inquebrantable. Sin embargo, en aquel entonces, la falta de recursos había limitado sus creaciones a simples prototipos. Ahora, con el apoyo financiero y tecnológico de Magenta Labs, esa limitación era cosa del pasado.
En el laboratorio principal, Hedo ajusta los últimos detalles en las cámaras de ensamblaje, con Magenta observando desde una plataforma elevada.
-”¡Finalmente!”- exclama Hedo, limpiándose el sudor de la frente. -”Años de trabajo, y ahora mis sueños se harán realidad.”-
Magenta, parado en una silla alta para compensar su pequeña estatura, mira las enormes figuras con una mezcla de asombro y expectativa.
-”Espero que estos "héroes" sean tan buenos como dices, doctor.”- murmura. -”Les estoy invirtiendo una fortuna.”-
Hedo le lanza una mirada confiada.
-”No solo serán buenos, Magenta. Serán perfectos.”- sonríe.
Las cámaras de ensamblaje se abren, una nube de vapor envuelve la sala.
-”¡Funcionan!”- llora de felicidad. -”¡Funcionan perfectamente! ¡Les di vida!”-
Gamma 1 se detiene frente a Hedo, haciendo un gesto solemne.
-”Doctor Hedo, estamos listos para cumplir con nuestra misión: proteger la justicia y combatir el mal.”- exclama el primer hermano.
Gamma 2, se inclina hacia Hedo y levanta un pulgar.
-”¡Y lo haremos con estilo! ¡Es nuestra hora de brillar!”- sonríe el robot.
Hedo, emocionado, da un salto y choca los cinco con Gamma 2.
-”¡Eso es lo que me gusta escuchar! ¡Estilo y justicia! ¡Eso es lo que nos hace héroes!”- celebra junto a sus “hijos”.
Magenta, desde el fondo, rueda los ojos.
-”¿Estilo? ¿De verdad?”- comenta con frustración.
Gamma 2 lo escucha y, señalando a Magenta, exclama.
-”¡Señor Magenta! ¡La justicia también puede ser fabulosa!”- le responde a viva voz.
El empresario se masajea las sienes, sintiéndose un poco abrumado.
-”Hedo…”- dice con rabia contenida. -”¿estás seguro de que el programa de este está bien calibrado?”.
-”¡Son perfectos! Justo como los imaginé.”- llora el prodigio. -”¡El equilibrio entre disciplina y carisma!”-
En una noche lluviosa, Gamma 1 y Gamma 2 irrumpen en un almacén donde un no-muerto tambaleante tiene "secuestrado" un carrito lleno de cajas de suplementos deportivos.
-”¡Detente, criatura vil!”- exclama Gamma 2, apuntando con su pistola de energía, mientras hace una pose exagerada con una pierna levantada.
-”No podemos permitir que tus actos de maldad sigan afectando a los inocentes.”- añade Gamma 1. -”¡Ríndete ahora!”-
El zombi, con un collar donde se luce el número 15, suelta un gruñido y, confundido por los reflectores que iluminaban la escena, intenta comer uno de los envases de proteína.
-”¡Eso es un desperdicio de suplementos premium!”- grita Gamma 1.
En un movimiento dramático, Gamma 2 corre hacia el zombi y lo derriba con un codazo en el pecho.
-”¡La justicia prevalece otra vez!”- grita, cargando el carrito sobre sus hombros.
Tras otra "victoria" contra un pequeño grupo de viejos soldados reanimados, Gamma 1 comienza a cuestionarse. De regreso al laboratorio, Hedo les da un discurso sobre cómo están ayudando a limpiar el caos que ellos mismos han causado, Gamma 1 le interrumpe.
-”Doctor, estos enfrentamientos no son justicia real.”- le cuestiona. -“Estamos luchando contra creaciones nuestras. No estamos ayudando al mundo, solo arreglando nuestros errores.”-
Hedo se detiene, sorprendido y pensativo, Gamma 2 añade.
-”Sí, es como si estuviéramos repitiendo el mismo episodio una y otra vez.”- interviene. -”Necesitamos... no sé, detener un asalto, salvar un gatito, ¡algo más auténtico!”.
Hedo intenta desviar el tema con una risa nerviosa.
-”¡Pero eso sería muy aburrido!”- ríe con nerviosismo. -”Además, nuestro objetivo es mostrarle al mundo que somos héroes. Los detalles no importan.”-
Los hermanos Gamma no se muestran convencidos, por lo que deciden actuar por su cuenta y patrullar la ciudad, en busca de crímenes reales.
En una tarde soleada, Gamma 1 y Gamma 2 intervienen en un robo a una joyería. Los ladrones estaban siendo perseguidos por los Great Saiyaman, pero los Gamma llegan primero, rodeando el auto de los criminales.
-”¡Los Gamma han llegado!”- anuncia Gamma 2, lanzándose frente al auto con una pose heroica y deteniéndolo con una mano.
Gamma 1 derrota a los ladrones con un golpe preciso y se dirige a ellos.
-”Ríndanse.”- exclama con autoridad. -”No hay escapatoria para los que dañan a los inocentes.”-
Para cuando los Great Saiyaman llegan, los Gamma están entregando a los ladrones a la policía y posando para las cámaras. Goten, aún en su traje, les increpa.
-”¿Qué están haciendo?”- pregunta. -”¡Esto es territorio de los Saiyaman!”-
Gamma 1, con una sonrisa confiada, se dirige a él.
-”Lo siento, pero los Gamma actúan donde la justicia los llama.”- dice con una pose heróica. -”¡No hay monopolio para salvar el día!”-
-”Es inútil…”- murmura Hedo, golpeando ligeramente la mesa. -”Aunque tengo los recursos de Magenta Labs, los datos simplemente no cuadran.”-
El laboratorio de Hedo estaba sumido en el silencio de la madrugada, salvo por el tenue zumbido de las máquinas y los monitores que parpadeaban con gráficos complejos. El doctor inclinado sobre su estación de trabajo, frustrado tras otro intento fallido de reanimar al guerrero del espacio.
De repente, las luces de los monitores comienzan a parpadear erráticamente. Un extraño sonido, como un susurro digital, inunda la sala. La pantalla principal, frente a Hedo, muestra un mensaje inesperado.
“Doctor Hedo, su trabajo es admirable, pero necesita guía.”
Hedo retrocede en su silla, sorprendido.
-”¿Quién está ahí? ¿Un hacker? ¡Esto debe ser una broma!”- se asusta.
”Soy Shido. Un científico, igual que usted. Estoy aquí para ayudarle a lograr lo que no puede por su cuenta.”
-”¿Shido?”- Hedo entrecierra los ojos, intrigado pero también cauteloso. -”¿Qué quieres a cambio? Nadie ofrece ayuda desinteresada.”-
La pantalla muestra una serie de datos técnicos y fórmulas genéticas increíblemente avanzadas.
“Mi interés no está en sus experimentos. Mi objetivo es simple: poner a prueba a los enemigos de Magenta Labs. A cambio de mi conocimiento, solo quiero que las creaciones que resulten de su trabajo enfrenten desafíos reales.”
Hedo frunce el ceño, no confiando completamente en esta misteriosa inteligencia, pero no puede ignorar la precisión de los datos que ofrece. Son exactamente las piezas que le faltan para resolver el problema con el cuerpo alienígena.
-”¿Cómo sé que puedo confiar en ti?”- replica Hedo.
La pantalla de su ordenador responde.
“No puede. Pero sus resultados hablarán por sí mismos. Estoy aquí porque reconozco su potencial, Hedo. Con mi ayuda, sus sueños científicos pueden convertirse en realidad.”
Hedo mira los datos nuevamente, su ambición supera sus dudas.
En el punto más alto de su carrera, Magenta organiza una conferencia de prensa masiva para anunciar un evento que cambiará el panorama mundial: el regreso del Torneo Mundial de las Artes Marciales.
-”Este torneo no es solo una competición.”- declara Magenta, con una sonrisa calculada. -”Es el momento preciso para concretar mi plan.”-
-”Y así será.”- asiente, servilmente Carmine, siempre al lado de su jefe.
Un reportero, con un asistente de cámara, uno de iluminación, y uno de sonido, ingresan al despacho, dispuestos a iniciar la entrevista, y ajenos a la reciente conversación.
El anuncio genera un revuelo mundial. El torneo promete reunir a los luchadores más fuertes del planeta, con premios exorbitantes patrocinados por Magenta Labs.
Sin embargo, este evento es más que un espectáculo.
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ResponderEliminarEste fue el capitulo que mas me costo escribir, me tuve que sentar a armar líneas de tiempo, y apuntes para tratar de conectar todos los aspectos del canon de Next Level.
Espero que les guste, y lo encuentren interesante.