Bitácora Roja. Parte XI - Sin nombre:
En la cima helada de la torre
respira un corazón imposible,
atado al hierro de un cuerpo
que nunca eligió.
No hay barrotes,
la prisión es su sombra,
su tamaño,
su número.
Lo llaman como a un tornillo.
Nada más.
Sueña con un sonido distinto,
con un nombre tibio,
un nombre que lo arranque
de la maquinaria del olvido.
Pero en la penumbra resuena una certeza:
los nombres no importan
cuando no hay nadie para decirlos.
Y aun así,
él guarda el anhelo como una brasa,
un error de laboratorio
que late como un niño dormido.
Imagina una mano pequeña
que tome la suya sin miedo,
una voz clara
que lo llame.
Mientras la nieve cubre el mundo,
mientras la torre oxida los días,
él aguarda.
Gigante tierno,
androide sin nombre,
sosteniendo su soledad
como quien protege
una vela encendida en la noche.
Un pequeño ¿poema? de como Hatchan, el androide 8, ve su existencia y anhelo en la cima de la Muscle Tower.
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