Bitácora Roja. Parte II - Muerte fingida:
“”Preciso. Letal. Frío como el metal.”
Base Sur – Despacho del General Brown
El reloj marca las 01:07. El General Brown no duerme. Nunca lo hace antes de ordenar una muerte.
Está de pie junto a una ventana cerrada, mirando la lluvia caer. Un joven soldado pelirrojo se encuentra parado frente al escritorio, sin gorra, sin expresión.
Brown da media vuelta. En la mano, un sobre.
-”Nombre: Doctor Rojan Collie. Investigador del Proyecto BYN, pero quiso más.”- dice mientras le da una calada a su cigarrillo. -”Nivel Rojo de amenaza.”-
El soldado toma el sobre. Lo abre. Fotos borrosas. Direcciones.
-”¿Lo quieren muerto?”- pregunta sin mirar a su superior.
-”Queremos que desaparezca.”- le responde. -”El cómo te lo dejo a ti.”-
Brown vuelve a mirar por la ventana.
-”Llovió todo el día en la Capital del Sur.”- comenta mientras sigue fumando. -”Perfecto para que te pierdas entre las luces.”-
Su interlocutor asiente. Guarda el sobre y se da media vuelta.
-”Una cosa más.”- dice Brown. -”Su contacto es el Coronel Copper. Si aparece… que no vuelva a ser visto.”-
El soldado no contesta. Solo cierra la puerta tras de sí.
Capital del Sur - Callejones
Llueve a cántaros. 1:52 AM.
Los charcos en las veredas rebotan neón: rosa, verde, azul eléctrico. Anuncios comerciales, hologramas de perfume, venta de bebidas alcohólicas.
El joven avanza como un espectro. La capucha le cubre el rostro. El abrigo negro le llega hasta las botas. Nadie lo ve. Todos lo ignoran.
Encuentra el lugar: un taller mecánico cerrado hace años. Vidrios sucios. Persianas bajas. Cámaras falsas; llega hasta los escalones, pero no da tres pasos cuando escucha el click inconfundible de un arma cargándose detrás de él.
-”Un paso más, y te saco los dientes con plomo.”- gruñe una voz masculina y grave.
El soldado se detiene, gira lentamente pero sin miedo.
Ahí está el Coronel Copper. Alto, ancho, de piel negra, empapado como un perro rabioso. Lleva una escopeta recortada en las manos y un viejo pañuelo rojo al cuello, raído pero visible incluso bajo la lluvia y los destellos de neón.
-”Te ves joven.”- escupe. -”Brown está mandando cachorros ahora.”-
El pelirrojo no responde. Ya evaluó distancia, postura y peso. Está a tres segundos del tiro.
-”Viniste por Collie, ¿no?”- Copper sonríe, sin alegría. -”Lástima que yo no esté listo para morirme todavía.”-
El chico dispara primero. Una bala raspa el hombro de Copper, que responde con un estampido de escopeta. El asesino se lanza hacia la derecha, rueda por el suelo mojado, sintiendo la explosión de pallets contra un tacho metálico.
Se levantan casi al mismo tiempo. El pelirrojo dispara dos veces, pero Copper corre a cubrirse detrás de un coche oxidado. La escopeta se vacía, y la tira sin pensarlo. Corre hacia su rival con los brazos abiertos como una bestia.
Chocan.
El joven recibe un cabezazo directo al puente de la nariz. Sangra. Cae. Copper lo agarra del abrigo y lo estrella contra la pared, una, dos veces. Intenta estrangularlo con una cadena suelta, pero el otro le clava el codo en la tráquea. Copper retrocede, escupe saliva y sangre, pero se ríe como si disfrutara.
Se arrojan al suelo. Puñetazo tras puñetazo. Copper le rompe el labio. Ambos ruedan en la lluvia, convertidos en barro, golpes, jadeos y odio.
Una piedra. El chico la agarra al vuelo y la estampa contra la frente de Copper. El coronel cae de espaldas, aturdido. Su rival no le da tregua. Se monta sobre él. Golpea, una, dos, diez veces. Hasta que Copper deja de moverse.
El asesino se queda quieto, respirando como una locomotora. Mira al cuerpo sin vida. El pañuelo rojo le llama la atención y no lo piensa mucho.
Se lo arranca del cuello con un tirón, lo sacude, lo enrolla, y se lo ata al suyo con un nudo improvisado. No es una ceremonia, es un hábito de guerra: el que sobrevive, toma lo que le sirva.
Interior del taller – Laboratorio improvisado
La humedad llega hasta el techo. Computadoras de segunda mano parpadean entre estanterías de frascos rotos. Papeles desparramados, humo de cables quemados.
En el centro, de espaldas, está Collie, va vestido con un recto pantalón de vestir marrón, con una camisa amarilla y corbata negra, una bata de doctor arremangada y gafas puestas que protegen una mirada intensa; su melena castaña, ya teñida en canas.
-”Sabía que te mandarían.”- dice sin girarse. -”Lo único que no sabía era cuándo.”-
El soldado avanza con el arma baja. Observa todo.
-”¿Vale tanto lo que sabes?”- pregunta al aire.
Collie se gira. Está pálido, pero no parece sorprendido.
-”Depende.”- le increpa. -”¿Tienes cerebro además de músculo?”.
El chico no responde.
-”¿Sabes quién fue Olibu?”- le pregunta el doctor.
-”Un guerrero formidable.”- responde taxativamente.
-”¿Sabías que en el antiguo Imperio Mifan entrenaban el cuerpo y escribían a la vez? Decían que el músculo sin pensamiento era solo reflejo.”-
-”No soy un filósofo.”- le reprende. -”Vine a silenciarte.”-
Collie asiente, con una leve sonrisa.
-”Y sin embargo, estás escuchando.”- le provoca.
Silencio. El agua gotea de una cañería rota.
El joven soldado mira a Collie. Mira el entorno. Los planos.
-”Queme todo. No deje rastros.”- le dice, guardando su pistola. -”Y se hace humo.”-
Collie asiente lentamente.
Base Sur – Despacho del General Brown
El chico, ahora asesino, entra empapado, con el pañuelo rojo atado al cuello. No hace gestos. No da informe. Solo entrega una tarjeta con el símbolo quemado de la instalación.
Brown lee el código. Asiente.
-”Trabajo limpio.”- le felicita.
Abre una caja de madera y le muestra una insignia metálica, reluciente: la doble R, con fondo oscuro.
-”Desde hoy, serás Coronel Silver.”- le condecora. -”Preciso. Letal. Frío como el metal.”-
Silver toma la insignia. La guarda sin mirarla.
-”¿Y el Proyecto BYN?”- le pregunta serio.
Brown sonríe por primera vez.
-“Buyon, como le dicen ahora.”- comenta el general. -”Lo que creamos no fue un monstruo. Se adaptó. Rechaza el frío, odia la luz. Y siente hambre. El General White lo está preparando para soltarlo. No para estudiar, sino para dominar.”-
Silver suspira, tratando de entender. Asiente, da media vuelta y sale sin palabras.
Como pueden ver, ¡un capitulo con mucho Lore!
ResponderEliminarNo solo es el "origen" de Silver. Averiguamos del Proyecto BYN, conocemos a Brown, y a Collie, y a ambos le veremos nuevamente.
Esto recién empieza, la historia de Silver será un destino frecuente en nuestro viaje!